domingo, 20 de mayo de 2012

Tan sublime como la tuya


Tan sublime como la tuya,


mi soledad en su desnudez

se torna en el dolor

de la ausencia de la tuya estando a mi lado.



Tan presente, tan distante



Luna rota, no añicos,

sino mágicos cristales deslavazados que

un suspiro cuando el miedo no gobierna y

cuando el tiempo se desdeña,

convierte la pureza de tu entrega

en la más deseada de las puertas.



No hay palabras que susurren la verdad

sino son los besos de alma

los que,

ingenuos de su falsa trampa,

se derraman para ganar sin más beneficio

que,

la máxima expresión de tu esencia.

martes, 10 de abril de 2012

El miedo y la medida

El miedo y la medida,

la incertidumbre y su guarida

acaso nacimos para no entregar a fuego

lo que del alma sale a borbotones.


no es sabio ni cuerdo

el que calcula más allá de su pecho.


vivo y loco es el que,

sin saberlo

de amar sin fin,

su vida se ha hecho.







*

sábado, 7 de enero de 2012

La suerte se merece y se agradece.


Cada luna nueva murmura y acuna

la verdad que

antes dormida y latente

ahora brota en cada

innombrable espacio.


Exultante de vida mientras

nuestros cuerpos funden con cada aliento

que, transforma y prende nuestro amor,

ese, nuestro beso .

viernes, 2 de diciembre de 2011

Cuando la disponibilidad que ofreces a los demás no pasa antes por una disponibilidad total hacia ti mismo, entonces nunca es un acto de amor porque nace de un hurto de tu propia esencia.

lunes, 21 de noviembre de 2011

No podemos Amar lo que necesitamos . Cuando existe la necesidad, no solo no podemos Amar desde la Libertad y el centro de nuestro Ser, sino que además no podemos recibir y dar al nivel que eso que creemos necesitar, quizás si tiene verdaderamente para Nosotros/as y nuestro Compartir en forma de saludable Amor .

sábado, 29 de octubre de 2011

La suerte

La suerte es a la poesía

lo que una caricia

de tus manos

es

a mi

destino





*

sábado, 27 de agosto de 2011

tu ausencia

tu ausencia no tiene nombre

aunque,

la tiranía de mi memoria albergue

aquellos no pocos labios,

que estremecieron a este hombre.